Y LA PALABRA SE HIZO CARNE
Si el Logos se hace carne, entonces el cuerpo importa, la historia importa y las decisiones cotidianas importan. Esta afirmación no es un detalle doctrinal ni una metáfora piadosa, es una ruptura profunda con toda forma de espiritualidad que pretende mantenerse al margen de la vida concreta. El Logos no se queda en el plano de las ideas, ni en una verdad contemplable desde la distancia sino que entra en la carne y con ello asume la fragilidad, el ...